miércoles, 7 de diciembre de 2011


Acoso laboral

Hace unos días hablaba del bullying, el acoso escolar y les comentaba que también existe entre los adultos, vaya si habremos visto en nuestra vida muchos ejemplos de esto, sin saber que constituía una patología grupal.

¿Cuándo hablamos de mobbing?

Cuando, y vuelvo a utilizar el mismo término, poco académico, "toman de punto" a un funcionario de cualquier empresa.

Esto puede estar dado por una sola persona, del mismo nivel o más jerarquía, o por un pequeño grupo.

¿Qué buscan los acosadores?

Destruir toda defensa de la víctima, ridiculizarlo, hacerlo quedar mal, hacer rodar rumores infundados, hasta que la víctima decide bajar los brazos e irse de la empresa, o bien lo pueden poner en situaciones que lo comprometan lo suficiente para que sea despedido.

Esto no es nuevo.

En mis casi 30 años de trabajo lo he visto en innumerables ocasiones, tanto a hombres como a mujeres, ser víctimas de algunos que se creen que son los reyes del lugar, y en la práctica tienen muy poco poder.

Por tanto, podemos concluir que no hace falta que el acosador sea poderoso dentro de la empresa, sólo hace falta que descubra las debilidades de quienes lo rodean, con el fin de sentirse poderoso y comenzar su ataque al más débil.

Y hablo de acoso, pero no de acoso sexual, hay una gran diferencia.

Las posibilidades de la víctima son mínimas.

El hecho de que le ridiculicen y de que lo hagan quedar como un trabajador inútil aunque no lo sea, o que su imagen quede tan destruída frente al grupo, que no sea creíble si se queja.

Pero además, debemos contar con que justamente, una de las debilidades de esta víctima, es que probablemente aguante todo tipo de presiones sin protestar, sin poder defenderse.

El mobbing se constituye, con la simple humillación cotidiana del trabajador, no importa cuál sea el método utilizado, sea la desvalorización de su trabajo, sea la burla por su aspecto, sea por su forma de expresarse, no importa, la humillación es lo primero, porque ahí es donde el o los acosadores, tienen una evaluación de si la víctima reacciona o no.

Todo esto, pasa sin mucho análisis por cualquiera de las partes, simplemente, pasa.

A veces puede haber insultos, pero yo creo que todo esto ocurre de una forma más sutil, no hace falta la violencia verbal para humillar a alguien o hacerle sentir mal.

Y como muchas víctimas de diferentes niveles de violencia, el acosado tendrá mucha dificultad para contar lo que le pasa, tanto a su familia como a sus amigos.

Desde lo astrológico, obviamente hay personas más propensas que otras, a sufrir este tipo de situación.

A mi me pasó, y mi carta natal muestra claramente porqué lo permití hasta determinado punto, porque tengo una configuración que me permite reaccionar, quizás no en un primer momento, pero finalmente lo hago.

Pero no todo el mundo tiene una configuración en su carta que le permita defender sus derechos, defenderse de este tipo de acoso, muchas personas simplemente resisten hasta que pueden. Algunos terminarán con una enorme depresión, otros podrán considerar cambiar de trabajo, pero si está en su esencia el soportar lo que venga, le volverá a suceder, entonces, lo que esta persona tiene que cambiar es su mirada del mundo y desde dónde está parado, deberá aprender a manejar aquella energía que tenga más fuerte en su carta con el fin de no permitir que este tipo de acoso, le vuelva a suceder.




1 comentario:

Anónimo dijo...

buen articulo. el acoso laboral es cada dia mas frecuente